Si hay algo que le inunda el alma de regocijo al exponente de reguetón Yomo es el amor y la compañía de sus hijos, que además le provocan que se sienta el hombre “más rico del mundo”.
Máxime cuando hace una semana acaba de nacer su tercer hijo, Ayan Alberto Torres, concebido con su esposa Jainel Ayala, quien es, además, la madre de su pequeña Mia Nikole, que el sábado 21 de este mes cumple su primer añito.
Yomo, quien también es padre de Jovan Alberto, de siete años de una relación anterior, confiesa que sus vástagos “son mi batería para escribir y levantarme todos los días a trabajar”.
Ante la llegada de Ayan Alberto, cuenta que ejerció, aparte de su rol de esposo, papá y fotógrafo, el de comadrona pues ayudó a su esposa con las respiraciones y pujos durante el parto.
Tan pronto nació su chiquillo vía natural, revela haber estado en shock porque temía que naciera con problemas, sobre todo al saber que con este bebé cerrará la fábrica de hijo, al considerar someterse a una vasectomía.
Pero, cuenta entre risas, el nene lo primero que hizo al nacer fue “hacer pipi”.
“Tenía mucho miedo de que me saliera con problemitas. Y como es mi último nene tenía miedo porque uno nunca sabe. Es una experiencia bien diferente. El primer día de nacido el nene no estaba comiendo, me asusté y empecé a orar mucho”, narra.
Pero Ayan Alberto, que fue atendido por el doctor Owen Connelly y pesó 7 libras y 12 onzas y midió 21’ y media, ya se encuentra bien luego que se le suministrara un suero para hidratarlo, pese a que es lactado por su mamá.
“So, ahora puedo cantar victoria. Mis hijos están saludables”, acota emocionado el reguetonero de 27 años de edad que se encuentra grabando su primer disco “El cuarto bate”.
A Ayan Alberto, a quien describe como más “vaguito” que su pequeña Mia Nickole, lo baña todo el tiempo para ayudar a su esposa, al tiempo que le cambia de pañal, le ha da bibí y le saca los gacesitos.
Sus hijos son la luz de sus ojos
Acompañado en esta entrevista de su procreadora Luz “Yiya” Abreu, el vocalista es de los varones que cree que los hijos son esenciales en la vida.
“Son mi mayor motivación. Me preocupo por ellos. Soy un buen papá y trato de estar ahí aunque la música toma tiempo, y eso es triste. Mi vida gira entre el trabajo y mi casa”, asegura.
Siente asimismo tener “las manos bien llenas por el amor de mi familia, mi trabajo, mis hijos y mi relación con mi esposa”.
Cuenta que su madre Yiya Abreu le inculcó siempre la importancia de la unión familiar, lo que ha aplicado y practica con su esposa e hijos.
A manera de anécdota narra que a sus 24 años de edad, cogió su primera bofetada por parte de su madre. “Eso fue por llegar a las 5:00 de la madrugada a casa. Y le dije: 'Mami, qué tú haces, yo soy un manganzón'”.
“He sufrido mucho en esta vida”
Cuando participó hace dos años en el disco “Sangre Nueva” de Naldo con el tema “Dejale caer to’ el peso”, dice que le pedía a Dios que le sucediera algo grande en la música y su vida. Entonces nació Mia Nikole, y ahora es bendecido nuevamente con Ayan Alberto.
Con un brillo especial en su rostro al besar y abrazar a sus chiquillos, el rapero comenta en entrevista con PRIMERA HORA estar abastecido “en todos los aspectos de mi vida. Siento amor, tengo mi nena que me ama y amo, mi nene mayor y el que llegó”.
“He sufrido mucho en esta vida. Y mis hijos tienen algo bueno y es que no van a pasar lo que yo. Todo lo que hago es por ellos. No quiero que pasen lo que yo pasé. Les quiero brindar estabilidad económica y un hogar. Me siento en victoria”, precisa el solista que antes de lanzarse al ruedo musical se desempeñaba como conserje por no haber estudiado.
José Alberto Torres Abreu, su nombre de pila, indica que “la vida sin problemas no es vida. Me siento afortunado por mi esposa y mis hijos”, sostiene.
Les inculcará, por cierto, a que estudien, porque “la universidad es la mejor etapa de la vida”.
Celoso con la nena
Yomo admite que es celoso con Mia Nikole, al punto que si se cae al piso “me da coraje, me da rabia y ganas de coger el piso y romperlo, pero no puedo hacerlo. Es que lo siento y me sale el instinto de protección”.
Emocionado, dice que lo primero que aprendió a decir su niña es la palabra papá. “Ella me quiere mucho, mucho”, añade.
En cuanto al reguetón, dice que no les prohibirá a sus hijos que lo escuchen porque “gracias a Dios mi reguetón es bueno y lo hago así por mis hijos”.
Un esposo y papá ejemplar
“Yo trabajo y me porto bien. Ella entiende mi trabajo”, reitera Yomo sobre su relación marital.
Su esposa, Jainel Ayala, de 22 años de edad, lo describe como “un buen esposo y papá. Él es una salvación en la casa. Él me ayuda a dar bibí y cambiar el pamper, mientras yo me saco leche”.
“Aunque está trabajando me está llamando todo el día para saber cómo está todo. Por eso, no siento su ausencia”, sostiene.